GAYS CLUB

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viernes, 20 de abril de 2012

DE OCA EN OCA ...

y tiro porque me toca.
Nos han pedido las fotos para publicar en distintos medios, ya nos daréis vuestra aprobación.
Esperamos que disfrutéis las fotos tanto como disfrutamos la preparación de la fiesta y la fiesta misma.
El fotógrafo oficial fue Fernando Villar Sellés (suponemos que este fotocól será el que más puntos le de en su CV). Las fotos se publican por riguroso orden de entrada .



Un real beso para todos





jueves, 22 de diciembre de 2011

CRÓNICA SOCIAL


SON MIS AMIGOS
Los reinones del Gays Club triunfan con la organización de una cena de navidad diferente, arriesgada y decididamente petarda

Un año más el Gays Club prosiguió con su leyenda de diversión y buenrrollismo, celebrando la tradicional Cena de Navidad, que va camino de convertirse en una cita igual de especial e imprescindible que las Fiestas Patronales de Barajas de Melo. Organizada por Charo y David, los reinones 2011, la Cena resultó todo un derroche de imaginación y riesgo, tanto en su puesta en escena como en su desarrollo. El listón ha vuelto a colocarse muy alto para sus próximas majestades, a elegir en septiembre de 2012.

Otra vez El lugar del atardecer acogió a los gays en esta cita invernal, y otra vez el frío se hizo ferozmente presente, en el primer bajonazo del termómetro de la temporada. Esta vez, al menos, a Pablo no se le ocurrió escapar a la carrera, sin rumbo conocido, en busca del enésimo paquete de trujas y poniendo en jaque su propia existencia, tal y como hizo Jack Torrance al buscar a su hijo Danny en las escenas finales de El resplandor. Salvo las salidas repentinas, pero controladas, de Santos y Raquel, afectados por la chispa y el desboque, casi todos los gays aguantaron como jaques hasta el final de la fiesta.

Los reinones recibieron a los invitados disfrazados de Alaska y su marido, Mario Vaquerizo, en una suerte de photocall muy genuino y que hizo las delicias de los muchos maricas que estarían encantados de salir sonrientes en el cuore. Las imágenes fueron asunto de nuestro gay más fotogénico, el Acto, que más que fotógrafo profesional se está convirtiendo en protagonista profesional, puesto que siempre ocupa alguna posición relevante en la foto de los periódicos del día. La última, detrás del nuevo presidente Rajoy, el día de la investidura.

Tras el photocall, al que llegó tarde este periodistilla haciendo buena la fama del oficio, comenzó a desarrollarse la cena propiamente dicha. Charo y David apostaron por innovar y a fe que triunfaron: un catering servido por Domingo Sánchez, de Tarancón, a base de pimientos rellenos de bonito en escabeche, paté de ave con mermelada de tomate, bombón de foie con cebolla confitada y caramelo de coca-cola, boquerones con salsa romescu, salpicón de ternera con vinagreta de pistachos y carrillada de ternera al vino tinto. Otro caldo rojo, Fontal, regó los manjares, subió los ánimos y enrojeció las pupilas y los mofletes de los más torreznos. Finalmente, la siempre imprescindible dulzura, que diría Rober: un soberbio bizcocho fluido de chocolate con crema de zanahoria, que aunque perdió cierta rigidez con el transcurso del tiempo, resultó una devastadora tentación.

Un brindis final con cava Anna, de Codorniú, y unos regalos para los reinones en forma de bonitos retratos a partir de la foto con la que nos felicitaron las fiestas sirvieron de conclusión de un primer acto imponente que nos dejó lanzados en la rampa de la buena música y el petardeo hasta el amanecer. Comenzaron a sucederse entonces los pinchadiscos, con especial mención a los más profesionales, Miguel y Rober, que volvieron a volcar toda su energía y su cultura musical sobre nuestros oídos, nuestro pasado y nuestros sueños. Y entonces, gracias a esas melodías escuchadas una y mil veces, a esas canciones míticas que nos definen y nos sustancian, pudimos volver a comprobar que el Gays Club, aunque decline y languidezca, siempre será indestructible.

El tema final fue el mejor epílogo: Marta, Sebas, Guille y los demás, de Amaral, bailado a conciencia y pleno pulmón por los reinones, metidos en su papel hasta los tuétanos y cantando, convencidos: “Son mis amigos….” En efecto, somos vuestros amigos, gracias a noches como ésta. Y llegados a estas alturas, es posible que lo seamos para siempre. Aunque sea demasiado tiempo.