Nunca es tarde si la dicha es buena, Más vale tarde que nunca, Quien a buen árbol se arrima buena sombra le cobija, A caballo regalado no le mires el diente, ... . Sabiduría popular.
foto cedida por Ismael Sellés Peñaranda
Propuesta Otoñal
5 noviembre de 2011. Un nutrido grupo del Gays Club quedamos para dar un paseíto, acompañados de una gélida temperatura y algo de lluvia, ahora muy esperada y deseada. Después, a zampar una buena fabada, en un sitio en el que nos trataron estupendamente.
Pasear, comer, beber, charlar y gastar el tiempo con los amigos ¿se puede pedir más?
Adjunto los datos del paseo, por si lo queréis repetir con buen tiempo, ya que el lugar merece la pena.
Paseo 15: El Bosque de la Herrería
Del libro "Excursiones para niños por la sierra de Madrid", de Javier Zarzuela Aragón
y los datos del restaurante, que merece la pena, porque comimos estupendamente y nos trataron con paciencia y buen hacer. ¡¡¡Estaba todo güenísimo!!!.
¿Qué hace la de la Celia, que conocía de memoria la letra de "Hola mamoncete" cantando polifonía rusa del siglo XVI? Para los que os hicisteis esta pregunta cuando salió lo del concierto del Prado va esta "nota informativa".
Vaya por delante que soy una persona de contrastes...sencillamente me cuesta creer en las aficiones o ideologías excluyentes. Aún me gustan menos las personas demasiado coherente o previsibles.! Me encanta el "tutti frutti"! La mezcla de culturas que encontramos David y yo en nuestro periplo alemán me venía como anillo al dedo. En algún cumpleaños del Miguel tuvimos comiendo en casa a un jordano, una polaca, un palestino , un sueco medio mahorí, alemanes y varios bilbaínos...
Quizás esto explique mis gustos musicales, tan dispares como los literarios o gastronómicos...
Soy corista porque cantar me gusta muchísimo, pero necesito un grupo en el que pasar despercibida, vestida de negro, sin que nadie distinga cuál es mi voz.!Estoy en las antípodas de nuestro Freddy Mercurio! En el grupo coral tu voz es sólo un ladrillo más para levantar un edificio perfecto, complejo, armonioso. En algunas obras del maestro Victoria las cuatro cuerdas del coro se adelantan,interrumpen, coinciden para volver a separarse...y de ese aparente caos brota como por milagro una pieza completa y bella que sobrecoge al público aunque no entienda las horas de esfuerzo que ha costado sacarlo adelante.
Soy corista porque comparto mi vida con un hombre completamente diferente a mí en casi todo, pero que disfruta cantando tanto como yo. En todos los lugares en los que hemos vivido hemos buscado un coro en el que cantar; y cuando no había dinero para caprichos siempre encontrábamos con qué pagar a la canguro y escaparnos para compartir esta afición común.
Soy corista porque existieron y nos dejaron sus obras seres como Palestrina, Monteverdi, Mozart, Bach, Wagner o Verdi. El grupo coral te da la podibilidad de conocerlos, sentirlos y emocinarte con ellos cantando con los pulmones, el corazón y todo lo que uno es. Y con su inspiración de hace siglos siguen ayudándonos a asomarnos a lo divino o al alma o a aquello que,llamádlo como querais, vive en nosotros y a veces hasta nos sobrevive...
Hemos vivido grandes momentos en todos los grupos corales en los que aterrizamos, tanto musicalmente como a nivel personal. En Heidelberg nuestro coro era un grupo casi geriátrico, fundado lustros antes de la Primera Guerra Mundial, que nos mimaba todo la que no podían hacerlo nuestros mayores.Y en Villa del Prado, preparando villancicos yo conjuraba la soledad de aquel pueblo mientras esparaba el momento de emigrar...
La Schola Polifónica de Madrid es el cuarto coro en el que participamos juntos. Es con mucho el de mayor calidad musical y el más frío a nivel humano, pero nuestro director nos da clases magistrales sobre las obras que cantamos, los compositores, y un montón de anécdotas de todo tipo, de hoy y de hace siglos...
Soy corista porque los ensayos de los lunes y miércoles son un remanso de paz enmedio de ritmos y horarios frenéticos; el circo de tres pistas gozoso pero agotador que es la vida en familia. Todos necesitamos algo así: rutas en moto, partidos de padel o senderismo por el monte. Tempus fugit, la vida se nos va y hay que buscar momentos felices a solas o en manada, todos los días.
Lo mío es, sencillamente, ser corista. BLANCA CASAS
Hola amigos/as!
Hemos creado un GRUPO SECRETO en Facebook para incorporar aquéllas fotos y cuestiones que no queremos que se vean en este blog (que está abierto) o en cualquier otro lugar.
Al grupo secreto, tal y como podéis entender, sólo tienen acceso aquéllas personas que sean invitadas y el contenido sólo puede ser visto y/o comentado por los/as invitados/as.
Si alguien que no pertenezca al grupo quiere incorporarse, no tiene nada más que decírnoslo a David o a mí (Miguel), diciéndonos cuál es su dirección o nombre en FB.
La verdad es que se están viendo cosas muy jugosas !! Jajajjajaja ... Besos !!!
Amigos gayers !
Aquí tenéis a nuestro querido ROBERTO MERCURIO en plena acción.
Pa´ un roto y pa´ un descosío !! ... Common People !
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Esta semana, uno más de los miembr@s del gaysclub se ha unido a otro grupo, "el de los cuarentones", desde aquí, sirva este texto-reflexión como regalo para todos los que ya ingresamos en las filas de la cuarentena. Para los que aún no habéis llegado, regalo-deseo de que cumpláis y os acompañemos en el camino. FELICIDADES AMIG @S
¿Qué es cumplir cuarenta años?
(...) Una bendición atea. Cumplir cuarenta años es una bendición de la vida. Si pensamos por un momento en el animal que somos, en el mamífero complejo, si pensamos en un cuerpo de cuarenta años, nos vemos como animales ya vividos, curtidos. Un animal que logró mantenerse vivo bastante tiempo, ya no un accidente de la vida. Pasar la línea de los cuarenta es dejar de ser un accidente de la vida y comenzar a ser ya un logro. Cumplir cuarenta años, es para un varón, llegar a ser un hombre. Antes, en la liviandad y la inconsciencia, en ese largo período de padecimientos e incertidumbres dudosamente glorificado como juventud, uno cree que puede ganar, que puede hacerle trampa a la muerte, desarrollar una diferencia que lo ponga fuera de su alcance. Después de los cuarenta adquirimos consistencia plena: sabemos que la cosa un día termina, pero también –paradójicamente- sentimos que somos más fuertes, más densos, más concretos, más interesantes. Cumplir cuarenta es empezar a tener que elegir más que antes, no poder coquetear con todo como si un día uno pudiera levantarse y transformarse en princesa. O en príncipe. Se acabó la aventura de la ilusión, la aventura sonsa ligada al infinito. Empieza la aventura más valiosa, definitiva, el cuarentlón, donde uno tiene que mostrar quién es y dejarse de joder. Elegir a quién quiere y para qué. Elegir a qué va a dedicar sus talentos. Elegir qué cosas vas a intentar hacer y cuales vas a tolerar dejar en el camino. (Elegir o aceptar, porque en realidad esas supuestas elecciones están determinadas por fenómenos de la sensibilidad individual que no se arman en el vacío: uno quiere lo que quiere, le pasa lo que le pasa, y a los cuarenta comienza a aceptarlo todo, y a ser protagonista de su forma en vez de creer que puede inventarla.) Se acabó la gracia inocente del juego descomprometido. Ahora todo es de verdad, pero también uno ha aumentado tanto su fuerza, su poder personal, que descubre que en lo que creía una renuncia aparece en realidad un mundo nuevo, genial, con más relieve y más interés. Cumplir cuarenta años es empezar la segunda parte de la vida, dejar los últimos resabios de fantasma y empezar a ser un mamífero masculino, viril, deseable, hecho, listo para las batallas más importantes del desarrollo personal. Cumplir cuarenta es terminar la maratón, empezar la ceremonia del té. Cumplir cuarenta es pasar del otro lado del espejo y volverse definitivamente el cuerpo que nos venía acompañando desde que nacimos. Cumplir cuarenta es declarar abierto el período de las aventuras definitivas. Cumplir cuarenta es encontrarle la punta al ovillo, desenmarañar el caos, entender qué figura se estuvo armando en tantos frentes dispersos, dar un paso integrador fundamental, que aporta velocidad, ligereza, alivio, felicidad. Cumplir cuarenta es dar la vuelta obligada, tomar el camino del eje, ubicarse y lanzar los pseudópodos más logrados de la vida, emitir y vivir los deseos más sólidos. Cumplir cuarenta es sensacional.
28 nov 2007 Alejandro Rozitchner (1960, Buenos Aires), filósofo y escritor argentino publicado en su blog www.100volando.net